El hijo del agrimensor

צורת הארץ

Después levanté la vista y me vi ante un hombre con un cordel de medir en la mano. Y le dije: ¿A dónde vas? 

Zacarías 2: 1-2

Poco antes de una guerra civil, con apenas ocho años, un niño triangula junto a su padre un lugar perdido de Andalucía. Única herencia de la vieja fe, nadie más sabe medir las tierras en esta llanura quemada por el sol.

Pronto la madre y los hermanos tendrán que escapar a la sierra, mientras el padre se queda en el frente, en las mismas tierras que antes medía. Tras la derrota, preso el padre, el hijo lo sustituirá. Abandonará la escuela y trabajará como peón para los vencedores, pero no olvidará ni la música, ni el arte de medir.

Años después, cuando su hijo mayor se marche a la universidad, aquel muchacho no querrá aceptar su decisión. Su sueño es fácil de entender: primero de su casa en tener estudios superiores, le gustaría que fuese ingeniero agrónomo. Sin embargo, años más tarde, le hará al hijo una confesión inesperada: cuánto le hubiese gustado estudiar matemáticas.

Ojalá, pese a la devastación de su memoria, el hijo del agrimensor recuerde aún como triangular los inmensos campos.

 

                                             

 

Antes de escribir esta entrega, quise documentarme sobre las técnicas tradicionales de agrimensura. Había un instrumento que me resultaba familiar, sin saber muy bien por qué. Hasta que logré recordar y me vi con nueve o diez años ayudando a mi padre, quien con una groma alineaba caminos y cultivos en una finca.

 

                                             

 

La imagen proviene de la traducción latina Sphaera mundi (1546) a cargo de Sebastian Münster y Erasmus Oswald Schreckenfuchs del libro  צורת הארץ | Surat ha-Eres (La forma de la Tierra) de Abraham bar Hiyya (Barcelona, c. 1065-70 – Narbona, c. 1136-45), conocido como ha-Nasi (El Principe), ha-Bargeloni (por su origen) o Abraham Iudaeus Savasorda (deformación latina de Sahib al-Shurta). En su libro המשיחה והתשבורת חבור | Hibbur ha-Meshihah ve-ha-Tishboret (Tratado sobre medidas y cálculos), bar Hiyya se ocupa de los fundamentos geométricos y algebraicos de la determinación de superficies en la práctica de la agrimensura. A esta obra se debe la difusión de la solución de las ecuaciones de segundo grado en la Europa medieval, gracias a la traducción latina con el título de Liber Embadorum (1145) de Platón de Tivoli.

 

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