El laberinto de Hereford

Thou mayst not wander in that labyrinth; There Minotaurs and ugly treasons lurk.
William Shakespeare, The First part of King Henry the Sixth

Hay laberintos borgianos que esconden laberintos en su interior. Como hay mapas borgianos que tienen el tamaño del Imperio y coinciden puntualmente con él [1]. El  mapamundi de Hereford es lo uno y casi lo otro, una reliquia del mundo en torno al  año 1300.

Hay laberintos de los que podemos escapar sin mantenemos nuestra mano, izquierda o derecha da igual, pegada al muro. ¿No sería así como Teseo pudo salir de la casa de Asterión?

Pero, como no podía ser de otro modo, un laberinto ocupa un lugar privilegiado cerca del centro del universo de Hereford, al modo borgiano: a un tiempo, laberinto del Minotauro y camino de peregrinación.

Los laberintos clásicos unicursales [2] suelen denominarse cretenses en honor al Minotauro, aunque hay variantes en otras muchas culturas. La idea es usar un mismo patrón a partir de un núcleo central o semilla por lo que el diseño se denomina seed-pattern en inglés.

creta

Pero el Cartógrafo de Hereford convertirá el infierno de Teseo –o del Minotauro si le hacemos caso a Borges– en el camino de la Jerusalén celestial, casi idéntico al trazado en el crucero de la catedral de Chartres unos sesenta o cien años antes [3]. No hay confusión posible en ese chemin de Jérusalem que conforma la muestra más clara de los laberintos medievales.

ChartresLabyrinthus

Laberinto de la catedral de Chartres

laberinto

Laberinto del mapamundi de Hereford

En el borde inferior del mapa, no lejos de donde sitúa Hereford, la inscripción  Compostu’ identifica a Santiago de Compostela, Templum Sancti Iacobi, tumba de “Iacomo Apostolo”.

Imaginemos que partimos del puerto de El-Padron rumbo al Paraíso en el borde superior del mapa [4]. Ya no podremos confiar en atravesar el laberinto como Teseo, situándonos junto a la costa, pues terminaríamos inevitablemente dando vueltas alrededor de algún continente o imperio.

Aunque encontraremos seres extraños, como blemias, esciápodos y cinocéfalos [5], ignoremos por una vez a Shakespeare. En cada bifurcación, echemos a suerte si buscamos un paso por un lado u otro [5], pero procuremos siempre marcar la ruta seguida. Sigamos así mientras no encontremos señal de nuestro paso, en cuyo caso retrocederemos hasta llegar a la bifurcación anterior para cambiar de dirección. Parece que esta idea para encontrar un camino en el laberinto se debe a un ingeniero francés, Charles Trémaux (1859 – 1882) [7],  pero será un siglo más tarde cuando se demuestre que ese algoritmo, conocido como algoritmo de búsqueda en profundidad, nos conducirá con seguridad a nuestro destino [8].

 

pilgrim

 

 

Las imágenes del mapamundi de Hereford y del laberinto de Chartres provienen de Wikimedia Commons. Las restantes imágenes son propias bajo licencia Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.

[1]

Del rigor en la ciencia

En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes
Libro Cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658
Jorge Luis Borges
El hacedor (1960)

[2] Hay una cierta tradición en la literatura anglosajona en distinguir los laberintos unicursales que tienen un único camino de salida, llamándolos labyrinths, de los laberintos multicursales con varios caminos de salida, a los que se llama mazes, aunque en realidad el término maze se aplica indistintamente a cualquier tipo de laberinto.

[3] Hay autores que sitúan la construcción del laberinto poco después del inicio de las obras en 1194 y otros poco antes del final en 1250. Lo más razonable es pensar que fue construido en un período intermedio tras rematar la construcción de la nave central.

[4] Las referencias a Santiago de Compostela, Padrón y el faro de Hércules provienen del libro

AN ESSAY

IN ILLUSTRATION OF

THE HEREFORD MAPPA MUNDI

BY

THE REV. W. L. BEVAN, M.A.

VICAR OF HAY

AUTHOR OF THE ‘STUDENT’S MANUALS OF ANCIENT AND MODERN GEOGRAPHY’

THE REV. H. W. PHILLOTT, M.A.

PRÆLECTOR OF HEREFORD CATHEDRAL AND RECTOR OF STANTON-ON-WYE

LONDON

E. STANFORD, CHARING CROSS

1873

del que podemos extraer el siguiente texto:

The name Compostu’, Compostella, appears as a district name, in consequence of its great importance as a place of pilgrimage in those days. The towns are very imperfectly given a circumstance which may partly be accounted for by the presence of Mohammedans in the southern part of the peninsula. Conspicuous among the objects of topographical interest is the Templum Sancti Iacobi, Santiago de Compostella, containing the shrine of the Apostle James, whose name and title “Iacomo Apostolo” were abbreviated into “Compostella.” This was one of the most frequented places of pilgrimage of that day. Connected with it was the port of El-Padron, where the Apostle’s body came to land, and whence it was transferred to Santiago. This place is designated by a Pharos, elaborately drawn, with the name Perona,* with which we may compare the form Lo Peyron in the map of Andreas Benincasa, 1476 ; and Paron in the Registrum Ptolemæi, 1486.

* Santarem (ii. 298) explains the name as = “per omnia (pour tous),” and identifies the Pharos with that of Brigantia)

[5] En la página de la catedral de Hereford dedicada a la exploración del mapamundi podemos ver algunos de estos seres.

[6] En este caso, hemos usado el programa SAGE para generar la siguiente sucesión aleatoria de ceros y unos: 00110000011000010101010011100001101111000110001000

[7] Más interesante es la entrada Maze solving algorithm de la Wikipedia en inglés. Para lectores jóvenes y angloparlantes recomiendo las aventuras Basil y Fabian.

[8] Véase la sección 8.2 del libro de Dieter Jungnickel, Graphs, Networks and Algorithms, 4th ed., Algorithms and Computation in Mathematics 5, Springer Heidelberg, 2013.

Licencia de Creative Commons
El Laberinto de Hereford by Fernando Alcalde is licensed under a Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 Internacional License.

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