Los hilos de Ariadna

«El laberinto clásico –nos dice Umberto Eco en Apostillas a “El nombre de la Rosa – es el hilo de Ariadna en sí mismo». Aunque se refiere al laberinto cretense, lo mismo ocurre con el laberinto de Chartres, cuya imagen se superpone a la de una rosa en la edición española de su novela, o el de Reims que aparece en la edición italiana.

     6.-el_nombre_de_la_rosa%5B1%5DThe_Name_of_the_Rose

 

 

 

 

 

 

 

 

Prueben a imprimir las siguientes imágenes y recortar las líneas para comprobarlo.

Laberinto cretenseChartres Labyrinthus

«Luego está el laberinto manierista», dice refiriéndose a los laberintos que adoptan el aspecto de árboles si los recortamos como antes. El hilo de Ariadna se desdobla en una multitud de hilos. Pese a las ramificaciones y aunque sea habitual hacerlo, usar el término laberintos multicursales para referirnos a este tipo de laberintos no es demasiado afortunado, ya que sólo hay un camino sin idas y vueltas que vaya de la entrada al centro o del centro a la salida. Por eso es preferible llamarlos laberintos perfectos si pensamos en ese único camino de salida sin idas y vueltas o laberintos simplemente conexos si pensamos que podemos dibujarlos sin levantar el lápiz del papel. Construido a finales del siglo XVII, el laberinto de Hampton Court Palace tiene justamente ese carácter manierista que Eco atribuye a este tipo de laberintos.

Hampton CourtRedes o rizomas llama a los verdaderos laberintos multicursales donde es posible ir de un punto a otro siguiendo más de un camino sin idas y vueltas. Aunque el laberinto en el corazón del mapa de Hereford es unicursal, el propio mapa es un laberinto de este tipo. Y aunque la historia de Eco se quiere «rizomática», la biblioteca que describe en su novela sigue siendo en cierto modo manierista. Si nos fijamos en el plano (cuyo boceto original puede verse en un artículo de Vanessa Werder en la revista Digital Architectural Papers), hay varios recorridos (ACAIA, ANGLIA, GALLIA y GERMANIA) que contienen ciclos.

BibliotecaBiblioteca Eco

Pero basta conectar de otro modo unas salas con otras para lograr construir un verdadero laberinto «manierista» con la misma planta.

Biblioteca manieristaBiblioteca Manierista Hilos

No ocurre lo mismo con la biblioteca imaginada para el filme de Jean-Jacques Annaud, ciertamente multicursal, pero que debe más a Borges y Escher que al propio Eco.

Ahora bien, la laberíntica biblioteca de El nombre de la rosa se basa –los dibujos previos de Eco no dejan lugar a duda– en un palacio «rizomático» construido casi al mismo tiempo que el laberinto de Chartres. Es el Castel del Monte ordenado edificar en la región de Apulia por el emperador Federico II entre 1240 y 1250, quizás para hacer honor a su doble apodo de «stupor mundi» y «puer Apuliae». Confieso mi estupor al contemplar por primera vez los planos del edificio y su silueta dominando una pequeña colina en medio de la llanura.

 El Castel del Monte representa otro tipo del laberinto, distinto a los contemplados por Eco, que podríamos llamar laberinto tridimensional. Para salir de este laberinto, podemos usar el algoritmo de Trémaux o de búsqueda en profundidad que ya empleamos para ir de Compostela al Paraíso en la anterior entrada.

Partiremos de la Sala del Trono y usaremos la misma sucesión de ceros y unos, aunque ahora nos bastará algo menos de la mitad, a saber 00110000011000010101, para encontrar la salida. Recordemos que en cada bifurcación iremos a izquierda o derecha dependiendo de que el número elegido al azar sea cero o uno. Si volvemos a una encrucijada por la que ya hemos pasado, deberemos volver sobre nuestros pasos para cambiar de dirección en la encrucijada anterior. Dibujaremos el camino de salida sobre los planos de las dos plantas del castillo superpuestos. En azul representaremos los vanos que dan acceso de un recinto a otro en la segunda planta, los tramos de escalera que llevan a esa misma planta, así como la terraza que circunda el patio interior.

Como podemos ver en la animación, el algoritmo de Trémaux nos permite abandonar el laberinto, pero dando un rodeo. Si lo que queremos es encontrar el camino más corto, conviene que usemos otro algoritmo, llamado de búsqueda en anchura. En esta ocasión, nos desplazaremos en primer lugar a cada una de las encrucijadas más cercanas a la Sala del Trono siguiendo un orden que va de izquierda a derecha. Como no encontraremos la salida en esta primera etapa, volveremos a la primera encrucijada e iremos hasta las encrucijadas más cercanas siguiendo el mismo orden. Pasaremos a la segunda y repetiremos el proceso. Continuaremos así hasta completar todas las posibles encrucijadas iniciales. En caso de no encontrar la salida, repetiremos nuestra ruta inicial y continuaremos hasta las siguientes encrucijadas y así sucesivamente con cada una de las rutas recorridas en la etapa anterior. Si en algún momento nuestra ruta se cruza con otra ruta recorrida previamente, tendremos que volver otra vez sobre nuestros pasos, suprimir definitivamente la porción de ruta que acabamos de abandonar y cambiar de dirección en la encrucijada precedente. Ariadna enreda sus hilos con la certeza de sacarnos del laberinto.

Castel

 

 

Licencia de Creative Commons
Los hilos de Ariadna by Fernando Alcalde is licensed under a Creative Commons Attribution-ShareAlike 4.0 Internacional License.

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